Entre mi outlet hecho deseo,

aparecen tus piernas haciendo victoria,

conviertes el sudor en un cepo,

que enviste el balano de forma aleatoria,

¿y yo que?,

¿y tú ahí?,

la lava de esa boca es placebo,

una trituradora de escoria,

una fábrica de matar miedos,

dos orgasmos montados en noria,

¿y yo así?,

¿tú a mi?

Mi lengua parece un suicida que va rozando la parte más sensible de tu labio superior. Por la izquierda. Cada vez que averiguo el perímetro de esa carne, la transparencia líquida actúa como un pulsador de paro. Tocas a la puerta y la máquina de huesos termina clonando unos dedos hambrientos, que esperan sus correspondientes comederos con forma de dolmen. Los dos olemos la humedad del aire. No hay separación posible que pueda frenar la estrangulación del éxtasis a chorros. Todo inmediato.

¿Y con qué?,

¿y porqué?,

Hagamos señales de placer transitorias,

seamos indígenas a horcajadas del ritual,

o primitivos cachondos sin prehistoria,

bajo el reloj viscoso que suena impuntual.

Copyrighted.com Registered & Protected  GRPM-7REA-F9VU-BDRK