-Siéntate a mi lado. Quiero decirte algo muy sincero, tan sincero que hasta un te quiero de tu madre será mentira. Mírame a los ojos.

-Te escucho. -dije.

-Borrarás cualquier rastro de mi presencia. Seré para ti como un testigo protegido para la sociedad, invisible… sin apellidos. Esto es válido y obligatorio para las redes sociales y uniones de amistad en común. Olvidarás el olor de mi saliva, o lo que es peor, que ese tacto dulce a boca te den ganas de vomitar. Quemarás todas las fotografías para que nada pueda tener acceso a tus recuerdos. Esta mañana he rociado con carne picada las cartas que me escribiste, después he ido al basurero más cercano y han sido pasto de cuervo. Mañana a la madrugada haré un planning en mi agenda, aunque los 364 días restantes sólo habrán comillas, es decir, follaré a cuantos pueda hasta que tu nombre me parezca común. La memoria debe de quedar inhabilitada. No has sido nada para mi. Quiero que tengas claro el concepto.

-Ayer me querías, salió de tu boca ese testamento.

-Por eso me voy. Los círculos me aterran. Eres perfecto.

Arranqué el coche a la par que me arrancaron el corazón. Una noticia sobre un perro abandonado y apaleado por el frío hubiera sido hasta reconfortante para mí. Respiraba como podía mientras bebía lágrimas sin destilar, gotas de mis ojos criadas entre sus piernas y mutiladas sin ser mayores de edad. La tensión arterial jugando a llamarse sr. clímax. Mil camisas de fuerza y hechas triza.

En kilómetro y medio no cambié de marcha hasta llegar al aparcamiento. Tuve que dejar un metro entre la pared y el parachoques. Las piernas eran bailarines en coma etílico. Antes de pisar el suelo me miré en el espejo. Lo que vi me causó tanta impresión que traté de abrazarme, pero no pude. Era tan vulnerable. Os aseguro que la imagen haría llorar a aquel médico, que está acostumbrado a decir lo siento, le quedan tres meses de vida. Dos segundos más dentro del coche y me hubiera masturbado oliendo su perfume. He el record guiness hecho paja. Puto orgasmo a palo seco. Quería degustar el último placer con ella. Confesaré que me obligué a no tener sexo por un tiempo, ni con otras ni sin ella. No iba a permitir que su recuerdo le pusiera un lazo al orgasmo.

Llegué al portal con una amnesia descomunal. El estado de sock había mutado a nivel experto y mi cerebro pedía lenguas de catálogo. ¿Y qué habría pasado si mi dedo hubiera pulsado cualquier número al azar?

-Riiiiin, riiiiin.

-¿Si? ¿Quien es? -contestó alguien.

-No se asuste, sólo necesito compañía. Le prometo que mañana abriré la ventana de su cuarto y el aire me ayudará a limpiar el olor a alcohol. No molestaré mucho. Usaré mis calzoncillos como cenicero. -dije.

Subiendo las escaleras giré la mirada 180 grados, la angustia me obligó a mirar atrás. No iba a estar allí y yo lo sabía. Me acordé en estos momentos cuando fuimos…

…teleférico y cizalla,

preservativo y bisturí,

actriz porno y censura,

cólico e ibuprofeno.

Introduje mi mano en el bolsillo izquierdo y ni rastro de las llaves. Con las yemas de los dedos noté que había un agujero y aclamé al diablo que me metiera dentro de él.

Cinco minutos más tarde podía dibujarse una sombra en los azulejos. Sentado en el borde de la bañera, giré la maneta del grifo hacia la izquierda. Desconocía que tuviera tanto recorrido. El agua salía tan caliente que mis lágrimas se encargaron de templarla. Me apetecía en ese momento empotrar un paredón lleno de mujeres al azar. Todas con mi falo. Un zumbido en mis oídos hacía ralentizar el corazón y el eco sonaba tan fuerte, que sin hacer apología la vida me regalaría un paro cardíaco.

Desde entonces lo tengo claro. No hay nada más certero para ahogar sentimientos de por vida, y terminar contándolos a la persona adecuada.

Persona adecuada (definición en el diccionario marciano): persona que está ligada a tu vida de forma no presencial, y no puede juzgarte incorrectamente por desconocimiento. Paradójico como preciso, pero es de las más objetivas que existen.

 Fdo: Erick Amado.