La canción Happy de Williams Pharrel ha sido la seleccionada para este asunto. Asuntos turbios y morbosos. Después de unos cuantos días viviendo en Marte, he telefoneado a mi amiga Andrómeda para tener una mágica velada. Le he dejado caer que mi instinto guarro está en auge. Llevo tiempo sin follar. Mis cojones no se miden en centímetros, se miden en litros. Ella ha aceptado recorrer nubes y tormentas de arena para copular conmigo. Lo realmente jodido ha sido seleccionar las palabras adecuadas y que ella entendiera que no íbamos a poner a punto los vehículos a motor. ¿Cómo se puede combinar la sutileza y la picardía en una conversación extra planetaria? Aquí hay que olvidarse de expresiones como “ven cielo que voy hacerte el salto del tigre”, porque primero tendría que explicarle qué es un tigre, su comportamiento, y eso sería mucho proceso de asimilación en tan poco tiempo. Debería de haber un diccionario marciano con expresiones más utilizadas en la Tierra. Por ejemplo la RAE ROJA – 100 frases para copular en Marte y no morir en el intento.

Pero otro inconveniente importante a parte de la utilización del lenguaje obsceno es que no me traje condones. Podría intentar fabricarlos con algún tipo de plástico y rociarlos con aceite que utilizo para engrasar. Antes de que me enviaran aquí, simularon bajo ordenador si la gravedad marciana modificaría mis patrones de conducta sexuales, la cantidad de hormonas reguladas y el estado de la libido. Nunca me hablaron de ello y yo tampoco pregunté si era saludable. Mucho menos pensarían que habría vida femenina. Me imagino al equipo que llevó a cabo el estudio utilizando el juego de los Sims:

-Thomas, ¿tú crees que la ausencia de sexo en Marte le afectará psicológicamente?

-Vamos a verlo con este simulador sofisticado. Botón derecho… cambiar complexión.

-Pero capullo, no elijas al negro que aquí no especifica el tamaño y nos la jugamos.

-¿Tan grande la tienen?

Se olvidaron por completo de la pirámide de Maslow. Respira, comer y follar son aspectos esenciales en la Tierra, en Marte y en Júpiter. Todos tenemos necesidad sexuales. Cabrones.

Volvamos a lo que me preocupa. Imaginaros el momento en el que Andrómeda y yo estamos en pleno polvo y se me escapa “¿te gusta mi trípode?”, Este lenguaje haría que me reencarnara en el aguafiestas sexual, esa clase de persona que mientras estás en el ajo te recuerdan que mañana tienes comida con los suegros.

-Trípode? ¿todavía no has calculado el peso del Rover? Te dije que lo principal para tus misiones es la de asegurar los apoyos, las futuras rocas que acumulan los cráteres podrían hacer que tu vehículo de investigación volcara.

Gatillazo seguro. He aquí el instante en el que el hombre se siente vulnerable. Entre paréntesis os confieso que hasta para eludir un puto gatillazo tienes que prepararte físicamente. La gravedad en Marte es un 62% más baja que la de la Tierra. Los huesos y los músculos se atrofian de una manera brutal si no se hace ejercicio. “- La polla en tierras marcianas solo te servirá para evacuar“. Eso me dijeron en mis entrenamientos antes de dejar la Tierra. Así que, mientras ponía al día mi instrumento del placer, enumeré mentalmente las frases y expresiones que bajo ningún concepto podría decirle.

Aquí te pillo aquí te mato. En la tierra queda de puta madre pero en suelo marciano es sinónimo de ponerte la soga al cuello. Podría pensar que mi polla es algún tipo de arma. Tampoco quiero jugármela y fantasear con que mi semen es corrosivo y capaz de neutralizar al enemigo.

Te voy a llevar al huerto. Aquí no existe vegetación. Pierde todo su encanto ochentero conjugar estas palabras, y pensándolo bien, en el planeta tierra no se que le vemos de morboso hacer el amor al lado de un puñado de hiervas, flores y tomates. Es atractivo pensar que te pueden ver a cuatro patas detrás de un árbol o dentro de una caseta para perros. En Marte no hay gente, como mucho un par de pajilleros desde la Tierra podrían masturbarse viéndonos a través del telescopio Hubble.

Quiero taladrarte, tengo mi escopeta cargada, me explota el cañón, cógela del mango, voy a limpiar mi tubo, estoy a punto de reventar, tócame el paquete, voy a partirte en dos, te pongo mirando a Cuenca, me siento sucio, oh! dios mío, quiero empotrarte contra la pared, me va a dar un infarto, vas a ver las estrellas, tengo ganas de vaciar el cargador o como chorrea la manguera.

Así que folladores de pelo en pecho, si queréis joderos la oportunidad de acostaros con alguien, no soltéis por vuestra boca cualquier palabra que haya escrito en negrita. Si, en la tierra sucede de igual manera.

Fdo: Erick Amado.