Hace tiempo que me despedí de la tierra. A veces bebo solo. La vida en marte es muy jodida, el calor y el frío imposibilitan llevar una vida normal. Me destinaron al planeta rojo y me usaron como experimento científico. Cuando firmé el papel titulado “uno menos que cogerá el paro” no me imaginé que yo sería una rata de laboratorio.

20 de abril de 2017. Guiado por un equipo de más de 400 personas, me puse el traje e inicié el viaje de mi vida. Yo, mi portátil y una resaca de cojones. Nada más aterrizar sobre suelo marciano tuvimos la primera conversación extra planetaria:

-Bienvenido a Marte, ponte los electrodos que iniciaremos en breves el reconocimiento médico. Vamos a mirar pulsaciones y a controlar en todo momento tu salud, física y mental.

-Y una polla cabrones. Aquí mando yo, y el que posea algún instinto de conservación que se vaya preparando. Mis pelotas aún siguen entre mis piernas. Si queréis saber algo de mi en los futuros días, abriré un blog en el que voy a ir dejando mis mierdas sobre el teclado. El que no esté de acuerdo que tenga un par de huevos y suba. Espero encontrar vida y poder abrir el primer bar de toda la galaxia. Ginebra, ron y zarzaparrilla. A los de telefónica les decís que se metan la última factura por el culo. Estableceré conexión con el banco para comunicarles que antes de partir hacia estas tierras, puse como aval el planeta rojo. Que me manden los recibos por PDF.

Después de esta intensa conversación decidí sacar mi móvil y hacerme el primer selfie de la historia marciana.

Sexo en Marte Blog. Blog de actualidad y humor.

El tiempo en Marte da para mucho. Una de las primeras tareas que llevé a cabo fue la de fabricar una antena wifi. La segunda cambiarle la clave “aquinohaynidios”. Estuve como 20 días buscando algún tipo vida. Siempre se hecha de menos las conversaciones con una buena cerveza. No se vosotros, pero en el preciso momento en el que embarqué viaje, sabía que no sería fácil. Me encanta comer, dormir, leer, escuchar música, el cine y también relacionarme con gente de mi misma especie.

Una mañana después de fregar la nave cogí una silla y me senté. En pelota picada. Joder que gusto notar el polvo marciano sobre los testículos, es frío y refresca como si te limpiaras el culo en el bidé. Estiré las piernas a modo de prueba muscular y saqué un trozo de cartulina para hacerme una visera. Cogí un bolígrafo e inventé mi propia marca de ropa “Mars-Zara”. A los pocos segundos de estar orgulloso de ser un emprendedor, vi a lo lejos una sombra. Creía tener espejismos. La falta de sexo en este planeta es acojonante y en mis ojos se dibujaba la silueta de una mujer. Me levanté de la silla pero no podía caminar. Mi cerebro estaba colapsado por las diferentes preguntas que me hacía.

  • Si es una mujer, ¿Cómo se liga en el planeta rojo?
  • ¿Tendrá detectores corporales para medir lo cachondo que estoy?
  • ¿Superará mi coeficiente intelectual de 40?
  • ¿Pagará IVA?
  • ¿Dónde compra la ropa?
  • ¿Le dará a “me gusta” en Facebook a sus mismas publicaciones?
  • ¿Pensará que tengo paraísos fiscales en Panamá?
  • ¿Y si lleva un rayo láser que haga disminuir mi pene?

Joder! Piensa algo deprisa Mister Einstein. Sigue tu instinto macho ibérico español. Se acerca coño!

-Buenos días nena, me llamo _ _ _ _ _ _, ¿y tú?

-¿Qué es lo que llevas en las manos?

-Un móvil, en la tierra Smartphone.

-Dámelo cabrón.

-Por supuesto. Por cierto, desactiva la localización en ajustes, no sea que los del FBI sepan donde estamos.

-Toma, hazme la foto tú, aquí aún usamos carrete.

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Después de una charla duradera y tras descubrir que la Marciana también hacía morritos para el Instagram, me encerré en la nave y decidí abrir este pequeño espacio en internet: sexoenmarte. Espero que haya conseguido sacarte una sonrisa. A los que vais llegando os agradezco que perdáis el tiempo en mis tristes escritos. Sin dudarlo sacaré tiempo de donde sea para leeros a cada uno de vosotros. Podéis dejarme un mensaje al correo electrónico: sexoenmarte@gmail.com o al final de este texto.

Se os quiere.

Fdo: Erick Amado.